Reggae francés
Mi hermano Gonzalo (25 años) había ido a comer un slice de pizza, de 1 dólar, allá por la Zamora, en un local llamado pizzería Italiana. Chalo estaba con sus amigos: Dennis (21) y Xavier (24). Salieron por un rato a eso de las 21:00 sin percibir siquiera lo que les ocurriría más adelante. Salieron un rato, porque eso solían hacer, al menos quizá en la época de vacaciones universitarias.
Xavier, con su peinado neopunkie y su pancita prominente, pasó a ver a mi ñaño en su camioneta Chevrolet de color rojo, ya se encontraba con Dennis, a su lado. Como amantes de la música, especialmente de la de raíces afroamericanas, oían una canción de reggae en francés…
Comieron algunos de pedazos de pizza y ya eran como las 21:40, regresaron a mi casa y se parqueron frente a la puerta negra. Yo me encontraba chateando en la computadora con mi amiga Valeria, el Carlos y la Rocío. En ese momento justo hablaba con el Carlos:
- DISFRAZADA DE LILITH dice: Creo que la solución a mi vida es la pistola solucionadora de problemas
- CYPRES HILL dice: (ícono de Gato Cósmico)
- DISFRAZADA DE LILITH dice: A lo mejor se encuentra dentro de la maleta mágica.
- CYPRES HILL dice: (ícono de cara de ganzo)
- DISFRAZADA DE LILITH dice: necesito un cambio en mi vida
Cuando en eso oí que un auto arrancaba. Me había concentrado tanto en esta conversación “trascendental” acerca de mi depresión y mi hastío que no pude oír los gritos de mi ñaño que clamaban porque alguien saliese. A veces uno siente que quiere morirse.
Chalo, Denise y Xavier se bajaron de la camioneta para despedirse sin percatarse de que la misma Trail Blazer, de color negro y vidrios ahumados que vio Dennis en la pizzería, les había perseguido desde allí y que ahora estaba atrás de su camioneta y que de ella salían cuatros sujetos con cara de delincuentes y uno negro, armados, claro, y de forma sofisticada. Los tipos tenían una cara que delataba que jamás habían tenido piedad, y que por supuesto, esta vez no la iban a tener.
- ¡Chucha tu madre dame las llaves!!!!
- ¡Oye qué te pasa nosotros somos del barrio!!!
- ¡Cállate chucha y mira al piso carajo o te mato!
- ¡Oye pero si yo vivo acá!!!
- ¡A mí que me importa chucha!!!!!!!!!
A mi hermano le dieron dos cachazos en la cabeza y lo estrellaron contra la pared. Deniss se mantenía callado mirando al piso, era el más pasivo. Xavier intentó escapar, por lo que lo tomaron del brazo, lo hicieron caer al piso y lo arrastraron, también le asestaron un cachazo en la cabeza. Lo que querían estos misteriosos criminales en su operativo era llevarse el vehículo, por cierto que no lo lograron, ya que la alarma lo había bloqueado, pero pudieron llevarse el radio, la batería, ropa, dinero y la tranquilidad de esta calle, en la que yo podía jugar hasta altas horas de la noche cuando era niña.
Terminaron echándolos gas y huyeron.
-¡Paola ábreme la puerta!!!, gritaba mi ñaño. ¡Paola nos asaltaron, muévete!!!!
Craso error, fueron a lavarse la cara, lo que emporó la irritación debido al gas; aunque creo que también los vi llorar y la cara, roja por el gas. La cara de Xavier además tenía sangre que brotaba de su cabeza. Podía sentir la adrenalina correr por sus venas, el miedo en sus gestos y en sus respiraciones; tenían los ojos dilatados y no paraban de caminar y moverse.
- Nos asaltaron – me dijo Xavier, -por suerte no se llevaron la camioneta.
-Pensé que era el final de mi vida, me dijo el Deniss. No se les había pasado la tradicional película de su vida, durante este incidente. -Pero sí fue como un sueño-, me dijo mi hermano, un mal sueño más que se quedó en la puerta de mi casa, justo donde años atrás recibía a mis amigas, a unos cuantos amigos, a enamorados, cuantas veces nos hemos besado ahí con nuestros novios, pensaba, cuantas veces justo ahí veía entrar a mi madre y a mi abuelo cuando venían con toda la tranquilidad del alma, saliendo de misa, y veía entrar mucha paz, y vi entrar mucha gente por esa puerta que tiene tanto que hablar y que ahora resuena violenta, insegura. La puerta de mi casa ahora me causa miedo.
Boris llegó al Hospital Pablo Arturo Suárez, justo en el momento que entraban a coser la cabeza de Xavier. Le habían dado un tiro en el cuello, junto en la yugular y otro en la boca. Sus familiares le contaron a mi padre que unos tipos que se habían bajado de un Trail Blazer color negro, allá por la Carlos V, en San Carlos, intentaron robar su vehículo, sin embargo el joven de treinta años puso resistencia…..al llegar al hospital falleció. Al enterarse de la noticia sus dos padres se desmayaron juntos.
¿Cómo alguien puede llegar a matar? ¿Por qué alguien puede asesinar? ¿Qué tiene en su cabeza para hacerlo?
Luego de este incidente, entró al hospital un tipo de edad madura con la frente rota, afirmaba que unos individuos de una Trail Blazer color negro quisieron asaltarle por el sector de la Rumiñahui y que lo lanzaron al piso y dispararon al aire algunas veces, con suerte no le ocurrió nada más.
Estos delincuentes están sueltos y quién sabe si la Policía dé con ellos. Ahora me regreso en taxi a la casa, debido a la psicosis y la paranoia que este incidente en el portal de mi casa ha causado en nuestra existencia. Sé que mi ñaño no volverá a estar tan tranquilo como antes y yo espero verlo bien mientras buscamos otra cosa u otro lugar para vivir mejor. Se supone que uno está tranquilo en su hogar, que este lo acoge con seguridad, pero no es así. Esta ciudad, quizá por ser capital, se ha plagado de criminales con influencias de la violencia colombiana, gente indigente, costeños de barrio bajo, negros marginales ignorantes que optan por el camino de la venganza social, matar y robar a diestra y siniestra.
Yo estaba pensando en la pistola solucionadora de problemas, que ironía, ahora pienso en la que pudo haber matado a mi hermano, sangre de mi sangre, a quien yo cuidaba desde que tenía tres años, por quien me preocupaba cuando lloraba o se caía, a quien daba de comer golosinas y a quien hace dos días vi pálido, delgado, con ojos vidriosos y asustado como que la muerte se lo hubiera querido llevar.
Mi hermano no recuerda el nombre de las canciones que oyeron a la ida y al regreso de la pizzería, pero lo que sí se ha grabado en este acontecimiento de su vida es que lo que más aprecia, la música de raíces negras, se ha convertido en un mal recuerdo, que alterna con el ceño fruncido de un asaltante negro de 1,80 que probablemente jamás sepa lo que es el reggae galo y que la música negra que escuchaba mi hermano, la oía quizá por pasión, sin juzgar al autor negro de estas composiciones, ni a tantos negros autores de varias manifestaciones artísticas, ni al negro ni a los “longos” que quisieron marcarle la vida por muchos años.
Sé que mi hermano ama el hip hop. Conozco que varios jóvenes que lo aman con tanta locura que serían capaces de ser negros y adoptar toda su cultura, claro, en el ámbito neoyorquino. Quizá él no conoce la marginalidad en la que viven ni de cerca, pero claro, él se viste como ellos, habla como ellos, escucha la misma música; ni se pudo haber imaginado que esa vida de violencia, delincuencia o criminalidad que ha estigmatizado y satanizado a mucha gente negra, alguna vez podía afectarlo de una manera tan extrema e increíble.
Xavier, con su peinado neopunkie y su pancita prominente, pasó a ver a mi ñaño en su camioneta Chevrolet de color rojo, ya se encontraba con Dennis, a su lado. Como amantes de la música, especialmente de la de raíces afroamericanas, oían una canción de reggae en francés…
Comieron algunos de pedazos de pizza y ya eran como las 21:40, regresaron a mi casa y se parqueron frente a la puerta negra. Yo me encontraba chateando en la computadora con mi amiga Valeria, el Carlos y la Rocío. En ese momento justo hablaba con el Carlos:
- DISFRAZADA DE LILITH dice: Creo que la solución a mi vida es la pistola solucionadora de problemas
- CYPRES HILL dice: (ícono de Gato Cósmico)
- DISFRAZADA DE LILITH dice: A lo mejor se encuentra dentro de la maleta mágica.
- CYPRES HILL dice: (ícono de cara de ganzo)
- DISFRAZADA DE LILITH dice: necesito un cambio en mi vida
Cuando en eso oí que un auto arrancaba. Me había concentrado tanto en esta conversación “trascendental” acerca de mi depresión y mi hastío que no pude oír los gritos de mi ñaño que clamaban porque alguien saliese. A veces uno siente que quiere morirse.
Chalo, Denise y Xavier se bajaron de la camioneta para despedirse sin percatarse de que la misma Trail Blazer, de color negro y vidrios ahumados que vio Dennis en la pizzería, les había perseguido desde allí y que ahora estaba atrás de su camioneta y que de ella salían cuatros sujetos con cara de delincuentes y uno negro, armados, claro, y de forma sofisticada. Los tipos tenían una cara que delataba que jamás habían tenido piedad, y que por supuesto, esta vez no la iban a tener.
- ¡Chucha tu madre dame las llaves!!!!
- ¡Oye qué te pasa nosotros somos del barrio!!!
- ¡Cállate chucha y mira al piso carajo o te mato!
- ¡Oye pero si yo vivo acá!!!
- ¡A mí que me importa chucha!!!!!!!!!
A mi hermano le dieron dos cachazos en la cabeza y lo estrellaron contra la pared. Deniss se mantenía callado mirando al piso, era el más pasivo. Xavier intentó escapar, por lo que lo tomaron del brazo, lo hicieron caer al piso y lo arrastraron, también le asestaron un cachazo en la cabeza. Lo que querían estos misteriosos criminales en su operativo era llevarse el vehículo, por cierto que no lo lograron, ya que la alarma lo había bloqueado, pero pudieron llevarse el radio, la batería, ropa, dinero y la tranquilidad de esta calle, en la que yo podía jugar hasta altas horas de la noche cuando era niña.
Terminaron echándolos gas y huyeron.
-¡Paola ábreme la puerta!!!, gritaba mi ñaño. ¡Paola nos asaltaron, muévete!!!!
Craso error, fueron a lavarse la cara, lo que emporó la irritación debido al gas; aunque creo que también los vi llorar y la cara, roja por el gas. La cara de Xavier además tenía sangre que brotaba de su cabeza. Podía sentir la adrenalina correr por sus venas, el miedo en sus gestos y en sus respiraciones; tenían los ojos dilatados y no paraban de caminar y moverse.
- Nos asaltaron – me dijo Xavier, -por suerte no se llevaron la camioneta.
-Pensé que era el final de mi vida, me dijo el Deniss. No se les había pasado la tradicional película de su vida, durante este incidente. -Pero sí fue como un sueño-, me dijo mi hermano, un mal sueño más que se quedó en la puerta de mi casa, justo donde años atrás recibía a mis amigas, a unos cuantos amigos, a enamorados, cuantas veces nos hemos besado ahí con nuestros novios, pensaba, cuantas veces justo ahí veía entrar a mi madre y a mi abuelo cuando venían con toda la tranquilidad del alma, saliendo de misa, y veía entrar mucha paz, y vi entrar mucha gente por esa puerta que tiene tanto que hablar y que ahora resuena violenta, insegura. La puerta de mi casa ahora me causa miedo.
Boris llegó al Hospital Pablo Arturo Suárez, justo en el momento que entraban a coser la cabeza de Xavier. Le habían dado un tiro en el cuello, junto en la yugular y otro en la boca. Sus familiares le contaron a mi padre que unos tipos que se habían bajado de un Trail Blazer color negro, allá por la Carlos V, en San Carlos, intentaron robar su vehículo, sin embargo el joven de treinta años puso resistencia…..al llegar al hospital falleció. Al enterarse de la noticia sus dos padres se desmayaron juntos.
¿Cómo alguien puede llegar a matar? ¿Por qué alguien puede asesinar? ¿Qué tiene en su cabeza para hacerlo?
Luego de este incidente, entró al hospital un tipo de edad madura con la frente rota, afirmaba que unos individuos de una Trail Blazer color negro quisieron asaltarle por el sector de la Rumiñahui y que lo lanzaron al piso y dispararon al aire algunas veces, con suerte no le ocurrió nada más.
Estos delincuentes están sueltos y quién sabe si la Policía dé con ellos. Ahora me regreso en taxi a la casa, debido a la psicosis y la paranoia que este incidente en el portal de mi casa ha causado en nuestra existencia. Sé que mi ñaño no volverá a estar tan tranquilo como antes y yo espero verlo bien mientras buscamos otra cosa u otro lugar para vivir mejor. Se supone que uno está tranquilo en su hogar, que este lo acoge con seguridad, pero no es así. Esta ciudad, quizá por ser capital, se ha plagado de criminales con influencias de la violencia colombiana, gente indigente, costeños de barrio bajo, negros marginales ignorantes que optan por el camino de la venganza social, matar y robar a diestra y siniestra.
Yo estaba pensando en la pistola solucionadora de problemas, que ironía, ahora pienso en la que pudo haber matado a mi hermano, sangre de mi sangre, a quien yo cuidaba desde que tenía tres años, por quien me preocupaba cuando lloraba o se caía, a quien daba de comer golosinas y a quien hace dos días vi pálido, delgado, con ojos vidriosos y asustado como que la muerte se lo hubiera querido llevar.
Mi hermano no recuerda el nombre de las canciones que oyeron a la ida y al regreso de la pizzería, pero lo que sí se ha grabado en este acontecimiento de su vida es que lo que más aprecia, la música de raíces negras, se ha convertido en un mal recuerdo, que alterna con el ceño fruncido de un asaltante negro de 1,80 que probablemente jamás sepa lo que es el reggae galo y que la música negra que escuchaba mi hermano, la oía quizá por pasión, sin juzgar al autor negro de estas composiciones, ni a tantos negros autores de varias manifestaciones artísticas, ni al negro ni a los “longos” que quisieron marcarle la vida por muchos años.
Sé que mi hermano ama el hip hop. Conozco que varios jóvenes que lo aman con tanta locura que serían capaces de ser negros y adoptar toda su cultura, claro, en el ámbito neoyorquino. Quizá él no conoce la marginalidad en la que viven ni de cerca, pero claro, él se viste como ellos, habla como ellos, escucha la misma música; ni se pudo haber imaginado que esa vida de violencia, delincuencia o criminalidad que ha estigmatizado y satanizado a mucha gente negra, alguna vez podía afectarlo de una manera tan extrema e increíble.


2 comentarios:
joputa, Darkie... has hecho qe se me entre el miedo a la cabeza... me seinto mareada y aturdida (bueno también podría ser efecto de las pastillas) pero esta alucinación de riesgos en la puerta de nuestras casa me hará pensar dos veces antes de regresar sola a las dos de la mañana.
Yo vivo con la paranoia y uso un espejo rerovisor cuando camino por ls noches...
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